10 abril 2003

"Objetivos: todos"

aviadordeluxe@hotmail.com

Mi diskman es un fraude institucional. Fraude total. Porque me lo quiero llevar por el metro, de camino al curro, y no funciona. Debe ser que no aguanta tanto ajetreo, ni puede estar en vertical. Muy mal. Así que me he aburrido mucho en el metro. Luego en el curro me he aburrido un poco más... pero bueno, como a primera hora siempre tengo trabajo (de cortar y pegar), pues se me pasa el tiempo antes. Lo peor viene a partir de las tres y pico, que ya está acabado todo y tengo que elegir entre seguir 'picando' -me refiero con este término a copiar textos como un tonto-, o deambular por páginas webs absurdas y tontas porque al mail no me escribe nadie.
Y eso que hoy a las doce me bajé con algunos compañeros a la embajada de Estados Unidos. Allí nos reunimos muchísimos periodistas, y gente de la calle, para expresar nuestra repulsa por la muerte del cámara de Telecinco en la guerra, Couso, y también por la muerte de Julio A. Parrado. La verdad es que no hay derecho a este tipo de cosas... El acto fue muy emotivo, con rabia y cariño, con largos aplausos, con cámaras y bolígrafos en el suelo, mirando los objetivos a la puerta de la embajada, que ponían los pelos de punta. Yo, como ya debo de estar mayor, se me han saltado las lágrimas. No lo puedo remediar. Claramente creo que la muerte del cámara fue un acto de desprecio de los Estados Unidos al periodismo, a la información... Todo manipulado, todo vendido, libertad convertida en palabra prostituida... No sé, muy mal. Yo creo que el chiste que aparecía hoy en El País de Forges, que de chiste tenía poco, era precioso, desgarrador, brillante... La pluma desgarrada, el objetivo sucio para que se vea cuanto menos lo que ocurre... Me gustaría amar más mi profesión, sentirme más útil en ella, pero creo que, de momento, no he tenido esa suerte. Hace tiempo que la suerte me dejó un poco al margen. Sólo deseo, que si aquí en la tierra no se puede, porque todo está podrido, la historia ponga en su sitio a dictadores de cualquier bando, a políticos sin escrúpulos, mentirosos, lameculos, inútiles, chuloputas de palabras... incluso a mí, iluso... Sólo me emociona el arte, la palabra, lo infantil, la frivolidad... en fin. Yo no sé explicarme muy bien. Mi amigo Alfonso, que trabaja en Telecinco, lo contaba mejor en un mail que nos ha mandado.

Así que después de tanta cosa chunga... me he vuelto para el curro cabizbajo y con un único objetivo: comprarme dos mini-sandwiches enanos, de esos carísimos, en el sitio de comida preparada para ejecutivos. Nunca lo hago. Pero hoy sí. 2 euros por dos miligramos de pavo, queso cheddar, jamón york y queso normal. Un capricho.
Luego he comido con mi amigo Miguel. Me gusta comer con gente, me gusta comer con Miguel. Hemos hablado de estas cosas que nos gusta hablar a nosotros: de política, de cotilleos, de gente rara... Me ha contado que en su universidad había tenido una charla impartida por un ingeniero que basicamente reducía todo a ganar dinero, ser el más pillo, y estafar... Puaff... qué fraude de mundo.

Luego me he ido al FNAC y al Madrid Rock para ver si veía el nuevo disco de Mano de Santo. Bueno, el nuevo no, el primero. Y no, no lo tienen... Al final tendré que pedirlo a Austrohúngaro, o ver si lo tienen en Discos del Sur. Así que me he comprado El Mundo y la nueva Neo 2, que me gusta su portada.
Podría contar más cosas de hoy: como la anulación de mi actuación en el Festival de mi Universidad (¡qué les jodan vivos!), el visionado de una familia freak chilena en telemadrid, el visionado del terrorífico telediario de telecinco, las lentejas con daditos de queso...
Ya seguiré. Me voy a escuchar a Tino Casal.

09 abril 2003

"Ópera gris..."
aviadordeluxe@hotmail.com
Hoy estaré bastante soso... El día lo lleva impreso en sus entrañas. Un día feo, denso, sangriento... Ahora escucho ópera. Mi amigo Mario dice que escuchar ópera es como de gay viejo, así entado en bata, con el gato... Yo no sé de lo que es... pero en estos momentos adoro escuchar ópera. Una pieza preciosa que es el 'O mio babbino caro' de Puccini. Por mí, en estos instantes, que se detenga el mundo. No sé... Me sucede esto cuando escucho algunas piezas de ópera. Aunque si escucho, por ejemplo, algo de los Pet Shop Boys me entra una alegría por el cuerpo, con cierta nostalgia, y se me queda una sonrisa boba en la cara. En realidad tendría que escribir sobre mil cosas, hace tiempo que no actualizao esto, pero no me apetece, estoy denso. Debería de escribir sobre el trabajo del domingo, sobre el Desfile de Modelos que presenté con Nacho, que ha vuelto de París, el sábado, de una obra que vi de Albert Boadella... Pero no, no sé. Ahora saboreo y disfruto con el 'Largo al factotum' de El Barbero de Sevilla... Ante la locura del mundo lo mejor es concentrarse en la cultura, el arte, la cultura basura, la música, los programas del corazón... No sé. En todo eso. Mañana tengo que hacer varias cosas que las tengo algo paradas: escribir a Julián de lamesacamilla, responder a La Prohibida, hablar con mis amigos Jose y Alf sobre el supuesto 'sketch' almodovariano que debo hacer el jueves, quedar a comer con Miguel... Si por lo menos el cuadro al que le estoy dando color me gustase... Pero es que no sé, no me gusta mucho. Para que negarlo, no sé pintar. Mañana vuelve la rueda de la rutina, el trabajo x el trabajo, el hacer x el hacer... pero menos mal que ahora, en la noche sin sueño, me queda la voz apagada de Madame Butterfly... Me da un poco miedo la ópera... ya lo explicaré...